Fuera de la zona de confort.

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17 Feb 2019

Cuando estas buscando crecer, debes de enfrentarte a nuevos retos e intentar cosas nuevas. Una buena manera de saber si estas creciendo es la incomodidad que estés sintiendo en el momento.

La perseverancia es algo que todos los seres vivos traemos de manera inherente. Por ejemplo todos los animales que nacen de un huevo, cuando debe de empezar su vida, deberán de luchar para salir del huevo. Si alguien les ayudara en ese momento les quitarían la fortaleza que necesitan tener para poder enfrentarse a la vida que están iniciando. En realidad no importa cuantas veces deban de luchar para abrir ese huevo, insistirán hasta que  lo hayan logrado y en ese momento habrán ganado la batalla.

Ahora veamos un ejemplo de un ser humano, un niño cuando quiere empezar a hablar estará imitando los sonidos que le hacen sus padres, al principio van a ser sonidos que no tienen coherencia, poco a poco comprenderán como deben de acomodar la boca y la lengua para que salga el sonido que imita el que le están dando. Así seguirá practicando hasta que logre hablar de manera fluida. El niño no se pone a pensar que lleva mucho tiempo practicando sin lograr resultados, no se cuestiona si alguna vez será capaz de hablar, no tiene juicios con respecto a que logrará hablar, simplemente lo intenta de manera continua hasta que lo logra.

Los seres humanos nacemos perseverantes, pero con el paso del tiempo vamos boicoteando esa capacidad natural y nos sentimos incapaces o nos cuestionamos nuestros límites, actúa como un bebé, confía plenamente en ti.

Algo pasa en nuestro proceso de evolución donde vamos perdiendo la seguridad que un día sentimos. Cuando estamos pequeños e iniciamos la escuela, vamos llenos de entusiasmo. Nos apasionan los problemas que nos ponen que debemos responder, ya sea hacer palitos o circulitos en una hoja de papel, figuras con plastilina, dibujar un sol, etc. Cuando lo hacemos estamos orgullosos del resultado, tratamos de mejorarlo y lo mostramos con orgullo a nuestros padres y maestros. Pero conforme vamos creciendo perdemos nuestra seguridad. Puede ser que estemos haciendo bien la cosas pero dudamos si habrá un error, puede ser que nos estemos repitiendo constantemente a nosotros mismos que no somos capaces, que otros son mejores, que no somos lo suficientemente buenos para hacer algo. Todo ello se va quedando en nuestra mente y seguimos adelante porque estamos obligados por nuestros padres a terminar la escuela.

Pero muchas personas que finalmente logran terminar la escuela quedarán sentenciadas a vivir una vida sin plenitud. Van a buscar un primer empleo, aquí puede ser que de nuevo se tenga esa ilusión de lo que está por llegar. Pero cuando se logra contratar  y recibe su primer sueldo se acaba la ilusión. Trabajan de manera automática de lunes a viernes en el horario que tienen designado, anhelan llegar a la casa a poder ver TV, se duermen tarde, se deben levantar temprano para tomar el transporte al trabajo y eso pasa semana a semana, año tras año. Saben que no están creciendo, pero están cómodos. Tienen un techo, comida, diversión, oportunidad de tomar unas copas con los amigos el fin de semana, dejar pasar la vida en la rutina sin tener el valor de enfrentar algo nuevo en la búsqueda de algo mejor.

Pero hay quienes deciden que si bien están cómodos, no están conformes. Quienes quieren crecer en lo personal, laboral, familiar e intelectual y están dispuestos a pagar el precio. Quienes se van a levantar antes para hacer un poco de ejercicio, quienes dedicarán un tiempo de calidad a su familia, quienes cambiarán la televisión por un libro o un curso en línea, quienes van a desafiar las cosas que se hacen en la oficina y a buscar nuevas y mejores maneras de hacerlo. Aquellos que están dispuestos a volver a ser niños, a entretenerse con cosas nuevas, con la familia, con aprender. Lo increíble es que esta opción nos es natural, pero muchos se estancan y sufren al quedarse con la opción más cómoda pero menos gratificante.

En cada ocasión que te sientas cómodo y dominando lo que haces, ha llegado el momento de tomar un nuevo reto y sacarlo adelante. No te conformes con lo que tienes, mientras tu corazón palpite vive plenamente y busca seguir creciendo.

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