Paciencia

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18 Jul 2021

Cada proceso tiene su tiempo, intentar acelerar las cosas es bueno siempre y cuando no tenga un efecto contraproducente.

Vivimos en la época de la información, la inmediatez sin lugar a dudas es un reflejo de los tiempos modernos. Hoy puedes saber lo que quieras de cualquier lugar del mundo en el preciso instante en que está ocurriendo. Millones de transferencias de información de todo tipo se da cada segundo a nivel mundial. Es imposible saberlo todo, pero es posible investigar sobre lo que resulta ser importante para nosotros.

Este torbellino de noticias e ideas hace que busquemos que las cosas cada vez se hagan más rápido. Si nos damos cuenta parte de las mejoras de las cosas es hacerlo más rápido, por ejemplo, para que las personas puedan comer en el menor tiempo posible hay restaurantes de comida rápida. De esta forma vas a un restaurante y no debes esperar a que elijas de la carta para que lo preparen, con base en las estadísticas de compras que tienen van produciendo lo que saben que les van a pedir y los pedidos salen casi de inmediato. Así  momentos que solíamos apreciar hace años porque estaban destinados a pasar un tiempo en calma se han vuelto vertiginosos.

Hay que buscar ese equilibrio entre la velocidad y la calma. Hay momentos para cada cosa y  hacer que las cosas que valen la pena perduren, es una de las joyas de la vida.

En esta prisa constante en la que vivimos muchas veces se termina privilegiando la velocidad sobre la calidad y eso es algo que debemos cuidar. Hay que hacer las cosas muy bien en el menor tiempo posible, pero marcar fechas de entrega imposibles para que los trabajos que se entreguen sean de baja calidad no acaba siendo una estrategia ganadora en el largo plazo. Pero por otro lado hay tareas que se pueden automatizar y con base en ello ganar tiempo, aquello donde el insumo que da el ser humano marca la diferencia debe hacerse con el tiempo necesario, pero aquello que puede hacer una máquina debe de automatizarse, esta combinación genera excelentes resultados.

La paciencia pareciera que esta extinguiéndose, nuestros jefes, consumidores, autoridades, proveedores y clientes exigen velocidad y certeza en lo que hacemos, lo cual esta bien porque nos reta a ser mejores y a hacerlo mejor. Pero por otro lado el no poder dedicar el tiempo necesario para hacer las cosas con total detalle, con calma y precisión puede quitarle valor agregado al trabajo que se realiza. Hay que aprender a lidiar con la prisa de estos tiempos sin dejar de lado la huella que marcara lo que hacemos cuando se le juzgue en el futuro y que es la calidad de lo que entregamos.

En la medida en que logremos solicitar paciencia para hacer un trabajo de calidad cuando el tiempo lo requiere, así como cuando permitamos que las personas que nos reportan hagan con calidad lo que les corresponde, brindándoles fechas alcanzables para sus entregables estaremos transformando la organización en la que trabajamos. De nada sirve correr para entregar algo que deberá corregirse, probarse varias veces y replantear porque no se tuvo el tiempo para hacerlo bien, pero debemos entender que la agilidad con que actuemos frente a nuestra competencia nos dará una ventaja competitiva si somos ágiles pero bien hechos.

Debes buscar hacer las cosas bien en el menor tiempo posible. Proponte metas reales, date el tiempo necesario para hacerlo en excelencia y deja una firma de calidad en lo que haces.

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