¿Qué tan dispuesto estás a ganar?

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26 May 2024

Ganar no es tener suerte, es tener un plan, ejecutarlo, adecuarlo, seguir adelante cuando las cosas se ponen difíciles y sin pretextos llegar a donde te propusiste.

Cuando estás en una competencia el foco va a estar en quien resulte ganador, por supuesto hay competencias donde los objetivos de algunos no es ganar; Es participar, es mejorar, es entrenar, es prepararse, es tener un lugar mejor que en la competencia anterior. Pero la historia dejará en sus páginas al que resultó ganador. Las historias de triunfo son inspiradoras, sobre todo aquellas en donde el que gana no era el favorito, donde el que gana tuvo que mostrar resiliencia para lograr su objetivo, donde el que gana tuvo pocas probabilidades pero lo logró.

Para ganar debes ser mejor que aquellos que están en competencia contigo, no serás mejor en todo, pero tu estrategia debe equilibrar tus esfuerzos de tal manera que ese  diseño te permita obtener el triunfo. Para ganar no solo debes estar consciente de tus fortalezas y tus debilidades, debes analizar a aquellos que están compitiendo contigo, saber cuáles son sus puntos débiles y explotarlos y saber cuáles son sus puntos fuertes y neutralizarlos.

Cuando se quiere ganar hay que estudiar al rival y ser objetivo con uno mismo.

Los triunfos no son eternos, puede haber un equipo que domina durante muchos años una liga, pero va a llegar el momento en que sus competidores crezcan y el equipo se debilite. Hay muchos ejemplos el Barcelona de Messi en el fútbol español, Los Bulls de Chicago de Michael Jordan en basketball o los Patriotas de Nueva Inglaterra de Tom Brady, equipos que dominaron muchos años pero cuyo reinado termino para dar paso a otros equipos.

En los negocios suele suceder lo mismo, a menos que sea un monopolio donde no hay competencia o un oligopolio donde los pocos participantes relevantes se dividen el mercado y aplastan a sus competidores, es raro que una sola empresa domine el mercado por mucho tiempo. En muchas ocasiones el negocio que está en lo más alto se enfoca más en su poderío que en sus debilidades, mismas que son estudiadas y atacadas por sus rivales que terminan ganándoles participación de mercado y quitándoles en el mediano o largo plazo el lugar de honor.

Pero para ganar se requiere querer hacerlo. Las historias de exitosos ganadores se centran en los resultados pero no en el proceso, por eso pareciera que es fácil. Para ganar se deben hacer las cosas diferente y bien, nadie está primero por suerte o casualidad.  Se llegó ahí porque hay una serie de factores que se diseñaron para lograr esos resultados. Por supuesto hubo cosas que no salieron como se esperaba y muchas que salieron de acuerdo a lo esperado o incluso mejor. Llegar a la cima fue parte de un proceso diseñado para tener determinados resultados y el cúmulo de esos resultados en el tiempo dan el lugar de privilegio a cierta empresa en un determinado momento.

Todos quieren ser el líder, ganar es maravilloso. Pero, ¿Qué está dispuesta tu empresa a hacer para llegar ahí? ¿Qué va a hacer el equipo al que perteneces para poner su grano de arena para lograr el objetivo global? ¿Qué estás dispuesto a hacer tú, a sacrificar para que tu empresa gane? Si todos se alinean, cumplen con su labor, lideran a sus equipos a disciplinadamente hacer lo que les corresponde, van a avanzar. Ese avance serán pequeños triunfos que les van a dar confianza (también habrá dolorosas derrotas que los harán cuestionarse)  si siguen por ese camino el tiempo suficiente adecuando su plan como se vaya requiriendo tienen grandes posibilidades de llegar a su destino y ganar.

El camino al éxito no es fácil, por eso muchos se rinden. Pero para ganar hay que pasar por ahí y cuando se llega, nunca hay que conformarse.